Me llueve el alma. Con claros intermitentes que no ganan terreno a la tormenta. Me pierdo en charcos, y mientras llueve frío aquí fuera, y además llueve frío ahí dentro. Me ahoga tanta agua, siempre igual, siempre lo mismo y sin embargo, cálido, gris, lacerante, enfermo.
Eras y eres bueno escribiendo. Supongo que porque estar cada vez más cerca de pilotar altos vuelos te hace estar más en standbye que todos, supongo que tu energía siempre está en algún sitio.
ResponderEliminarNye, sigue escribiendo, aunque sea, algún día.