Hoy todo era mentira. La lluvia era mentira y no llovía. De cómo
el amor nos dejó ciegos, y detrás de las cortinas nuestras formas se lamen las
heridas. De cómo la verdad es contagiosa y sin quererlo ni beberlo nos han
robado las nauseas, nos han curado las ansias. Aunque lo de no beberlo era
mentira también, como todo, embriagados de todo lo placebo que puede ser sin
serlo, anestesia de broma cuando las luces se apagan. Hoy todo era mentira y
sin embargo me han pintado tus recuerdos la cara, otra vez, y vuelvo a escribir
de más por no saber gritarlo y no querer rozarlo. Pero bien sabes que lo que
cuento se lo han contado ya miles de veces, no iba a ser diferente por salir de
la entrañas esta vez, por empañar las tardes y las noches que bebe de otros
vasos, que vive de otros cuentos. La lluvia era mentira, y me sentaba bien,
pero no llovía.