Creéis que podéis, pero no sabéis ni por dónde empezar. Estamos hasta el cuello pero no sabemos quejarnos, no queremos compasión, queremos beber, queremos follar, queremos saltarnos las reglas, sentir las notas de una nueva canción. Y volver a casa, con el alma desabrochada, las manos vacías, vuestro espíritu derrotado apagándose en el lado frío de la almohada. Creéis que podéis, pero no lo vais ni a intentar.
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